El ejecutivo defiende su propuesta como un paso importante en el enfrentamiento al calentamiento global y la mitigación y la resiliencia ante el mismo, texto fruto de la Convención Ciudadana sobre el Clima, un órgano integrado por 150 franceses escogidos al azar para recomendar soluciones.
Sin embargo, ecologistas y fuerzas políticas progresistas abogan por una ley más comprometida, que incluya la responsabilidad de las grandes empresas en la protección del planeta, la reducción de los vuelos domésticos, el impulso a la renovación térmica de los edificios y la regulación de la publicidad y del uso de fertilizantes.
La víspera, decenas de miles de personas marcharon en esta capital y otras ciudades francesas para exigir un nuevo proyecto, movilización convocada por más de 600 organizaciones bajo la consigna ‘Por una verdadera ley climática’.
En la Asamblea Nacional, el oficialismo y sus aliados tienen una clara mayoría, mientras el Senado está bajo el dominio de la derecha tradicional, representada por el partido Los Republicanos. De dividirse el resultado en las cámaras, la respuesta es buscar consenso entre las partes a través de una comisión, pero al final es la Asamblea la que tiene la última palabra si no hay acuerdos.
Los activistas contra el cambio climático adelantaron nuevas manifestaciones en las próximas semanas.
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