Kahana, un aliado a Bennett, dimitió anoche a su cargo, lo cual le permitirá retomar sus funciones como legislador en el hemiciclo, dividido 60-60 entre el Ejecutivo y la oposición.
Según la ley, al asumir como ministro un diputado deja vacante su cargo, que es ocupado por otro político del mismo partido, aunque el primero puede recuperar el curul si así lo desea.
En las últimas semanas se especuló sobre la posible defección del legislador Yomtob Kalfon, quien reemplazó a Kahana, lo cual motivó el nuevo movimiento del primer ministro.
Reportes de prensa revelaron que la decisión se tomó después de que Kalfon estuvo ausente del pleno de la Knesset durante varias votaciones y no respondió a las llamadas telefónicas.
Tras perder la mayoría legislativa el 6 de abril último, la coalición encabezada por Bennett atraviesa su peor momento desde que llegó al poder en junio de 2021.
El gabinete está en la cuerda floja tras la reciente decisión de la diputada Idit Silman de sumar su voto a la oposición, dirigida por el partido Likud, del ex primer ministro Benjamin Netanyahu.
La crisis se acentuó luego del anuncio del partido árabe Raam de congelar su participación en el Ejecutivo en rechazo a la reciente ofensiva israelí contra la jerosolimitana Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.
Esta semana Raam otorgó “una nueva oportunidad” a sus socios y anunció su retorno a la alianza.
No obstante, medios de prensa nacionales estiman que varios integrantes de Yamina, el partido ultraderechista de Bennett, podría pasarse al otro bando y dar así a Netanyahu la ansiada mayoría.
Bajo escrutinio están la ministra del Interior, Ayelet Shaked, y los diputados Nir Orbach y Abir Kara.
Todas las encuestas coinciden en que ni la alianza ni la oposición de derecha lograrían la mayoría de realizarse nuevas elecciones.
car/rob