Este dato representa 2,7 por ciento más que este año, siempre y cuando el conflicto en Ucrania, la inflación y la pandemia de la Covid-19 no tengan un mayor impacto negativo en el crecimiento de la economía global, señaló el comunicado.
Sin embargo, en su informe mensual, la OPEP advierte de grandes riesgos a la baja y, de hecho, el crecimiento estimado para el año próximo supone una ralentización frente a la subida del 3,47 por ciento calculada para 2022.
Agrega el reporte que se espera la demanda de petróleo en 2023 se vea respaldada por unos resultados económicos todavía sólidos en los principales países consumidores.
Otro de los sustentos de ese criterio está en la mejora de los acontecimientos geopolíticos y la contención de la pandemia en China.
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