Luego de una nueva evaluación en materia de seguridad y ante la llegada este miércoles del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, los mandos castrenses decidieron poner fin a los disparos a menos que peligre la vida de los uniformados, precisó la fuente.
En los últimos meses se permitió a los militares abrir fuego contra cualquier palestino que intentara cruzar la valla con el argumento de impedir ataques en el territorio nacional.
Sin embargo, tanto las autoridades palestinas como organizaciones de derechos humanos condenaron esa política pues muchas personas atraviesan de forma clandestina la frontera para buscar trabajo en Israel.
En 2002 el Ejecutivo de Tel Aviv comenzó a construir el muro con el pretexto de proteger al país de ataques procedentes de Cisjordania.
Los palestinos denuncian desde entonces que la barrera sigue un trazado que no se corresponde con los límites territoriales previos a la guerra de 1967, reconocida por la ONU como la frontera de facto.
El motivo de Tel Aviv fue incluir en el lado israelí a docenas de colonias judías, lo cual a su vez, aisló a numerosos pueblos y aldeas árabes del resto de la margen occidental.
La Corte Internacional de Justicia dictaminó en 2004 que la muralla era ilegal y contraria al derecho internacional, y por tanto debía ser derribada.
A finales del pasado año los soldados israelíes recibieron luz verde para usar fuerza letal contra ladrones en bases militares, campos de tiro y a lo largo de la frontera con Egipto.
Ahora pueden abrir fuego contra aquellos que intentan robar armas y municiones en instalaciones castrenses y en los casos de contrabando en la línea de demarcación con el vecino país.
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