Los militares penetraron en la aldea de Qarawat Bani Hassan, en el norte de la Ribera Occidental, y derribaron las dos estructuras tras obligar a todos sus residentes a abandonarlas, precisó la agencia oficial de noticias Wafa.
Según las autoridades de Tel Aviv, Miri, de 19 años, y Assi, de 20, estuvieron involucrados en la muerte de un colono en un ataque cerca del asentamiento israelí de Ariel, construido en tierras arrebatadas a ciudadanos palestinos.
Las familias de ambos apelaron la orden de demolición ante el Tribunal Supremo de Israel, que la rechazó y dio luz verde al ejército para la operación.
Los dos palestinos fueron capturados unos días del ataque por agentes del Shin Bet (el servicio de seguridad interior).
Las autoridades israelíes defienden la política de demoliciones al afirmar que son un elemento disuasorio clave para detener a otros posibles atacantes.
Sin embargo, los palestinos y los grupos de derechos humanos condenan esa estrategia al considerar que es un castigo colectivo porque afecta a muchas personas que no tuvieron ninguna participación en esos incidentes.
acl/rob
















