En algunos círculos locales tratan de invertir los papeles y colocar a la Resistencia como la culpable del rechazo a cualquier ecuación gubernamental que la incluya, indicó Ismail.
Al ignorar las intenciones de Israel y condenar a Hizbulah (Partido de Dios), dijo, se entra en un planteamiento absurdo, porque el agresor no va a más contra Líbano, a causa de la presencia de las armas de la Resistencia, añadió.
Si obvian la política expansionista del Estado israelí y los objetivos de su creación, agregó, se desestima la ocupación de la mitad de Líbano de 1982 a 2000 y la fuerza (Hizbulah) que la expulsó.
A juicio de Ismail, el Consejo de Seguridad de la ONU evita aplicar sanciones contra Tel Aviv, pero sí las emite contra la Resistencia islámica para que entregue sus armas. El profesor pregunta si el máximo organismo internacional hizo algo por liberar un solo centímetro de Líbano durante la invasión y ocupación israelí.
De ahí, sugirió, que debía en vez de concentrarse en desmilitarizar a quienes enfrentan al régimen sionista, ver el tema desde otro prisma.
¿Alguna vez la diplomacia convenció a Israel de renunciar a los territorios que ocupó?, cuestiona Ismail.
Si el Líbano renuncia a su fuente de poder: la Resistencia y el Ejército, explicó, y espera apoyo de quienes nunca trataron de disuadir al agresivo vecino, sino por el contrario lo protegen y ayudan, ¿de qué estamos hablando?, ironizó.
Y lo otro es oraciones y oraciones, pero no es así como ocurrieron los hechos y no es así como se escribe la historia, en una alusión a un reciente llamamiento de la iglesia cristiana maronita a que Líbano guarde distancia de los conflictos en la región.
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