De acuerdo con reportes locales, de un lado trasciende un ambiente positivo tras las reuniones de Hochstein en Beirut y Tel Aviv durante la primera quincena del mes, mientras otros manifiestan señales negativas de que Israel puede ofrecer a Líbano un nuevo trato, que definitivamente será rechazado.
La publicación Al-Akhbar divulgó que las filtraciones israelíes de una solución inminente representan un preludio para culpar a los libaneses del fracaso de las negociaciones en caso de una oferta inaceptable y responsabilizar así a la resistencia del estallido de un conflicto.
El medio consideró que las palabras positivas por parte de Tel Aviv aún no se han traducido en un documento escrito para probar su voluntad de aceptar las demandas de Líbano lo que ejemplifica el mismo proceder de Estados Unidos con Irán en relación al acuerdo nuclear.
Según las fuentes de Al-Akhbar, las máximas autoridades libanesas no discutirán el asunto ni lanzarán una posición antes de recibir un documento escrito que represente la respuesta oficial israelí.
El viernes último, el secretario general de Hizbulah, Hassan Nasrallah, enfatizó en que si el Estado libanés recibe sus exigencias en la disputa frente a Tel Aviv rondará la calma, de lo contrario habrá una escalada.
La máxima figura de la Resistencia subrayó que Líbano debe estar puesto en el campo de gas de Karish, la frontera y el mediador estadounidense Hochstein, “que sigue perdiendo el tiempo y este tiempo se vuelve cada vez más corto”.
Durante el fin de semana, la Dirección de Orientación del Ejército libanés comunicó otra violación israelí a las aguas territoriales frente a las costas sureñas de Ras Al-Naqoura, al penetrar una lancha cañonera a una distancia de unos 370 metros.
Igualmente, un reporte del canal Al-Manar notificó ayer que las fuerzas castrenses de Tel Aviv lanzaron una serie de bombas iluminadas en los alrededores del sitio militar Radar, en las cercanías de la ciudad de Shebaa, en medio del vuelo de un dron en el espacio aéreo de las granjas ocupadas y las colinas de Kafr Shuba.
A principios de agosto, Líbano reclamó en encuentro con el mediador norteamericano su derecho sobre la frontera marítima al fijar la posición respecto al campo de Qana, una zona rica en petróleo y gas en disputa de unos 860 kilómetros cuadrados.
En la percepción general, los libaneses consideran la posibilidad de invertir y extraer petróleo y gas de la frontera marítima como un aspecto medular para salvar al país de la crisis económica y financiera.
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