Este increíble edén, al que suelen llamar el Caribe amazónico, convida a descubrir los secretos mejores guardados del gigante sudamericano. El lugar pertenece al municipio de Santarém, en el norteño estado de Pará, y la distancia a recorrer desde el centro de la ciudad hasta allí es de unos 37 kilómetros a través de la carretera EveraldoMartins.
Durante la temporada alta, de agosto a enero,el volumen de agua del torrente disminuye y las playas de sílice blanco y fino germinan en el paisaje en medio de la temporada seca conocida como verano amazónico.
El nombre de Alter do Chão fue dado por los antiguos colonizadores portugueses para catequizar al pueblo indígena Borari que actualmente cuenta con una población de aproximadamente 1 100 nativos en 350 familias.
La palabra Alter viene del latín, que significa otro, y el singular poblado, que abarca 362,07 kilómetros cuadrados, encandila con su estrella principal: la isla Praia do Amor (Playa del Amor).
Ese brazo de arena, nombrado también como Testa Blanca, está cerca del centro del villorrio y aparece cuando las aguas del Tapajós bajan. Entonces, los canoeros llevan y traen a las visitantes durante todo el día.
Imperdible resulta igualmente el río Arapiuns, pequeño afluente del Tapajós que desemboca cerca de Alter y permite tener una experiencia puramente amazónica al visitar comunidades originarias e incursionar hacia el corazón del pulmón del mundo.
Desde la exótica villa también se organizan excursiones a la Floresta Nacional de Tapajós (Flona), un bosque que posee tesoros naturales como una ceiba de más de 1 000 años, la cual se conoce como la madre de todos los árboles.
La mezcla perfecta de selva con ríos llenos de vida es el retrato de Alter do Chão, una dádiva que todo humano debería darse.
(Tomado de Orbe)
















