Al intervenir en la apertura de un foro sobre medio ambiente y desarrollo, que se celebra hasta mañana en esta capital, el funcionario destacó la importancia de adoptar medidas globales para enfrentar el flagelo.
Entre los desafíos citó el rápido crecimiento de la población y el aumento de las temperaturas.
Sewilam afirmó que Egipto es uno de los países más afectados por la escasez de agua en el mundo.
Dependemos del río Nilo para cubrir el 97 por ciento de las necesidades de la población, subrayó.
Ante esa situación, resaltó que el Gobierno desarrolla diversos planes como la reparación de canales para transportar el líquido y la construcción de plantas para desalinizar el agua de mar.
Esta nación norafricana tiene una disponibilidad hídrica anual de 60 mil millones de metros cúbicos (bmc), pero sus necesidades se sitúan en torno a los 114 bcm.
Según la ONU, una población enfrenta escasez de agua cuando los suministros anuales caen por debajo de los mil metros cúbicos per cápita, mientras la escasez absoluta es declarada con la mitad de esa cifra. En Egipto la cantidad ronda los 560 metros cúbicos anuales.
En septiembre del pasado año, el entonces titular de Irrigación y Recursos Hídricos, Mohamed Abdel Ati, reveló que el cambio climático amenaza del 12 al 15 por ciento de las tierras fértiles del delta del Nilo, en el norte del país, debido al crecimiento previsto del nivel del mar.
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