Fuentes gubernamentales libanesas precisaron que a la orden del presidente Michel Aoun, la misión del país de los cedros abandonará las conversaciones si para continuarlas debe ceder en su solicitud de extender un área costa fuera en disputa con el régimen de Tel Aviv.
Solo aceptaremos el derecho internacional, dijo Aoun, para garantizar las negociaciones dedicadas a hallar una solución justa y equitativa.
Desrocher demandó apego de la delegación libanesa a su demanda inicial de 860 kilómetros cuadrados que Beirut amplió hasta mil 430 y Tel Aviv rechazó.
Ese resultó el motivo de una suspensión del diálogo que desarrolló cuatro rondas hasta diciembre de 2020 y reanudó este martes.
Las negociaciones indirectas entre Líbano e Israel comenzaron en octubre para resolver la disputa que retrasa explorar hidrocarburos en una zona estimada rica en gas.
Los dos países carecen de relaciones y están técnicamente en guerra, la razón por la cual las conversaciones requieren de la mediación de Estados Unidos y de la ONU.
Ambas partes reivindican que el territorio marítimo en disputa pertenece a sus respectivas zonas económicas exclusivas.
Israel ya extrae gas en sitios aledaños al área en discordia, el suficiente para su consumo interno e incluso exporta excedentes a Egipto y Jordania, mientras Líbano aún está en la etapa de prospección
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