En un breve comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores solo informó que el mandatario europeo estará aquí el 4 de noviembre por invitación del primer ministro Li Keqiang.
Pero desde Berlín se conoció que Scholz dialogará con el presidente chino, Xi Jinping, antes de la reunión con Li y su agenda contemplará todo el espectro de los nexos bilaterales, la situación internacional, el conflicto en Ucrania y en las regiones del este de Asia.
El viaje del jefe de Gobierno alemán lo precede una fuerte campaña y sus detractores lo presionan con no “doblegarse” a Beijing y ven en la negociación del puerto de Hamburgo una supuesta amenaza a la seguridad de información comercial y la posibilidad de que China lo use para “cercar” y “chantajear” a Europa, si tuviera una guerra con Estados Unidos.
En el último aspecto, se trata de una propuesta de la empresa china Cosco para gestionar una de las terminales de contenedores de dicho puerto, el más grande de Alemania.
Este miércoles el Gobierno germano autorizó a la firma comprar una participación del 24,9 por ciento de la instalación portuaria, sin la posibilidad de inmiscuirse en su gobernanza o en la toma de decisiones estratégicas.
Además del gobernante alemán, la semana próxima llegarán a China el secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong; la presidenta de Tanzania, Samia Suluhu Hassan; y el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif.
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