El martes, última fecha recogida en el informe del CPCE, el acumulado de los contagios registrados por las autoridades sanitarias de los 55 países del continente ascendió a tres millones 692 mil 676, un incremento de 11 mil 157 comparado con la cifra del día anterior, que fue de tres millones 681 mil 519.
En el primer día de la semana se hizo una luz de esperanza por la disminución de los infectados en 24 horas, que en esa fecha fue de siete mil 713 tras alzas de dos dígitos durante varias jornadas.
La misma tendencia ocurrió en los decesos cuyo monto este martes desde el inicio de la pandemia en este continente llegó a 96 mil 230, un ascenso de 697 fallecidos en las 24 horas, cotejados con los del lunes.
El vaivén de las estadísticas africanas es un fenómeno para el cual los científicos carecen de explicación, aunque algunos lo achacan a la fragilidad de los sistemas sanitarios en la mayoría de los países del continente y la poca fiabilidad que ofrecen sus reportes.
Esa característica del curso de la pandemia en este continente es observado con atención pues hay condiciones para una propagación incontrolable de la dolencia sin que se vislumbre una visión clara de las posibilidades de vacunación masiva de los más de mil 320 millones de personas que habitan esta zona geográfica.
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