Zhao Lijian, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, pidió garantizar el acceso abierto y justo a las compañías domésticas en cualquier nación del mundo, en vez de obstaculizar la cooperación normal con el argumento de proteger la seguridad nacional.
Aseguró que Beijing alienta a las firmas chinas a cumplir con los principios de negocios, las reglas internacionales y las locales mientras buscan ampliar los nexos económico-comerciales mutuamente beneficiosos.
Zhao respondió así a reportes sobre la posible negativa de Alemania a un acuerdo sobre la adquisición de la planta de semiconductores Elmos –asentada en la localidad de Dortmund- por parte de la empresa china Sai Microelectronics.
A finales del mes pasado, la corporación asiática dijo que aguardaba por el visto bueno de Berlín a la transacción, valorada en 85,2 millones de dólares y prevista a concretarse mediante una subsidiaria sueca.
El gobierno germano tiene la última palabra sobre el pacto, que contempla la transferencia total de acciones, contratos y personal de la planta Elmos.
Alemania trabaja actualmente en la reconfiguración de su política comercial con China y muchos sectores quieren reducir la dependencia de este mercado.
De hecho, hubo una fuerte campaña en contra del reciente viaje aquí del canciller federal, Olaf Scholz, y a la propuesta de la empresa china Cosco para gestionar una de las terminales de contenedores del puerto de Hamburgo, el más grande del territorio europeo.
Finalmente, el país europeo autorizó a Cosco a comprar una participación del 24,9 por ciento de la instalación portuaria, sin la posibilidad de inmiscuirse en su gobernanza o en la toma de decisiones estratégicas.
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