Esa firma lamentó la decisión porque el acuerdo solo aguardaba por el visto bueno de Berlín para completarse y dijo que la analizará con cuidado antes de determinar los próximos pasos a seguir.
Según la compañía china, este miércoles su subsidiaria sueca Silex Microsystems AB recibió la respuesta oficial del Ministerio Federal de Economía y Acción Climática de Alemania con la prohibición a la compra de la planta Elmos, ubicada en la localidad de Dortmund.
La transacción estaba valorada en 85,2 millones de dólares, debía concretarse mediante Silex Microsystems AB y la autoridad germana la tenía bajo revisión desde su anuncio en diciembre pasado, porque contemplaba la transferencia total de acciones, contratos y personal de la fábrica.
Observadores chinos interpretaron la veda como un reflejo de las inquietudes de algunos políticos alemanes por falta de comprensión sobre China y sus empresas, tras estimar que tal postura afectará la competitividad global del país europeo.
Ayer, el Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático convocó a Berlín despolitizar los vínculos comerciales, rechazó cualquier forma de proteccionismo y le pidió proporcionar un entorno libre de discriminaciones a las compañías domésticas.
Alemania trabaja actualmente en la reconfiguración de su política comercial con China y muchos sectores quieren reducir la dependencia de este mercado.
De hecho, hubo una fuerte campaña en contra del reciente viaje aquí del canciller federal, Olaf Scholz, y a la propuesta de la corporación china Cosco para gestionar una de las terminales de contenedores del puerto de Hamburgo, el más grande del territorio europeo.
Finalmente, Berlín autorizó a Cosco a comprar una participación del 24,9 por ciento de la instalación portuaria, sin la posibilidad de inmiscuirse en su gobernanza o en la toma de decisiones estratégicas.
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