‘Tratamos de recuperar un estatus internacional y rechazamos influencia de cualquiera de las partes, porque no permitiremos que Iraq sea plataforma de amenaza para los vecinos’, indicó.
A juicio del jefe de Gobierno, la nación árabe se convirtió en un campo para animosidades que desde ahora debe ser un lugar de paz entre los enemigos de la región y más allá.
Según al-Kazemi, las tropas estadounidenses abandonaron la base aérea de Balad, por lo que hay motivos políticos detrás de los ataques recientes.
Solo un pequeño grupo militar norteamericano radica en esos enclaves, afirmó, pese a lo cual la Resistencia islámica encabezada por las Unidades de Movilización Popular dice que mantendrá beligerancia hasta que todas las fuerzas extranjeras salgan del país.
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