La heredera de Evangelina Rojas —autora de esta invención— afirmó durante la presentación en el Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización que basta con una adecuada combinación de carne, chorizo, papas al bastón, tomate picado y locotos (picante),elemento al que se debe el nombre de esta solicitada propuesta.
La historia se remonta a 1969, en el restaurante cochabambino ElPrado, donde los fines de semanas se reunían a comer y beber amigos de la familia, sobre todo pilotos, técnicos y azafatas de Lloyd Aéreo Boliviano.
Una noche, para ayudar a mitigar los efectos de los espirituosos, doña Evangelina les ofreció a los comensales carne en abundancia, mezclada con los otros ingredientes menos el tomate, que se agregó después.
Poco a poco, otros clientes al ver el desfile del singular plato comenzaron a pedirlo y muchos al probarlo coincidían en la exclamación: “¡Este es un picado para machos!”, en alusión al fuerte picante.
Ante la alta demanda, el matrimonio lo incorporó al menú habitual del restaurante y lo bautizaron como “pique a lo macho”.
El éxito económico de la pareja motivó que en 1978 trasladaran el emprendimiento gastronómico a un local propio y de mayores dimensiones denominado Restaurante Quinta Miraflores, negocio fruto de su amor y el de Honorato que Evangelina atendió hasta sus últimos días. Como legado, encomendó a sus hijos no abandonar su obra y clientela.
Por su dedicación al trabajo y la creación de este plato que de Cochabamba trascendió a toda Bolivia y más allá de sus fronteras, la Cámara de Empresarios de Restaurantes y Ramas Afines cochabambinas yla unidad de Turismo territorial le confirieron en vida, el 14 de septiembre de 2004, la medalla Alejo Calatayud y la distinción Méritoa la Tradición Social.
(Tomado de Orbe)
















