La institución citó en un comunicado que entre los crímenes ejecutados el pasado año están los asesinatos de las comunicadoras palestinas Shireen Abu Aqleh y Ghofran Warasnah.
La primera murió por un disparo en la cabeza mientras cubría una redada del Ejército israelí en el campamento de refugiados de Jenin, ubicado norte de Cisjordania, y la segunda también por una bala cerca de la sureña ciudad de Hebrón.
Durante esos 12 meses, 187 periodistas o trabajadores del sector resultaron heridos por balas, golpes o fueron utilizados como escudos humanos, mientras 149 sufrieron arrestos o deportación.
También se reportaron 59 casos de allanamiento de viviendas o de oficinas y de destrucción de equipos de prensa.
La oficina también criticó los decomisos de equipos, el cierre de medios, las amenazas y los numerosos casos de hostigamientos e imposiciones de multas económicas.
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