En un comunicado conjunto señalaron que la pandemia de Covid-19 evidenció que las cadenas globales de valor carecían de previsiones y criterios homologados para conducirse en situaciones de emergencia.
Indicaron que, en un contexto de elevada interdependencia, bastó con que un eslabón estuviera descoordinado para paralizar al resto de su cadena de producción.
A nivel global, expresaron, estas disrupciones tuvieron efectos perniciosos no solo en la actividad económica y los niveles de empleo, sino también en los precios y el abasto de productos esenciales como alimentos, medicinas y equipo médico.
Partiendo de la premisa de que por encima de cualquier factor económico está la salud y seguridad de los trabajadores, los gobiernos de los tres países en meses recientes establecieron mesas de análisis para acordar protocolos de actuación y adoptar una definición estandarizada sobre qué sectores productivos son críticos o esenciales.
Todo ello, con el fin de que las cadenas de suministro de la región estén mejor preparadas y coordinadas ante cualquier eventualidad.
Informaron que esta semana entró se creó un subcomité trinacional para garantizar la resiliencia de las cadenas de suministro durante contingencias de distinto tipo.
La Secretaría de Economía encabezará los trabajos en dependencias del gobierno de México con el fin de prever y reaccionar coordinadamente, teniendo en cuenta las tres naciones norteñas conforman una de las regiones comerciales más interconectadas en el mundo.
Esta complementariedad tenderá a intensificarse conforme el fenómeno de la relocalización de empresas y la regionalización de las cadenas de producción se consolide en América del Norte.
Considerando que la relocalización industrial se debe principalmente a la necesidad de los sectores productivos de reducir riesgos, la decisión tomada, al estandarizar criterios y establecer protocolos, reforzará la competitividad de la región, haciéndola aún más atractiva para la inversión, finaliza el comunicado conjunto.
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