El sector eléctrico fue en el tercer trimestre de 2022 uno de los rubros de mayor crecimiento, con una variación de 12.6 por ciento, una tendencia que se mantuvo en todo el año y según el Banco Central de Reserva este dinamismo se debió a la diversificación de la matriz energética, entre otros factores.
El país dispone de varias centrales hidroeléctrica que aportaron a la red nacional un total de dos mil 147.4 gigavatio-hora (GWh, unidad de energía equivalente a mil millones de vatios-hora), una tecnología de menor costo porque depende de la disponibilidad de agua en los embalses y que representa un 30.2 por ciento de lo que se consume en el país.
La segunda fuente corresponde a los dos pozos geotérmicos, administrados por LaGeo, una subsidiaria de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL) que aporta mil 451.6 GWh, equivalente al 20.7 por ciento de participación en el mercado y con un crecimiento de 1.1 por ciento respecto a 2021.
Mientras las 24 termoeléctricas aportaron 1,539.3 GWh al cierre del 2022, una cifra que representó el 21.7 por ciento, algo que las autoridades tratan de cambiar paulatinamente por fuentes de energía renovables.
La biomasa produjo el 7.7 por ciento de las energías consumidas en el país, seguida de la solar con un 7.6 por ciento y la eólica un 1.9 por ciento.
En este proceso llama la atención una disminución en los picos eléctricos pues en diciembre el crecimiento fue de 1.5 por ciento, la menor tasa en el año 2022 y lejos del pico de 11 por ciento a inicios de año.
La reconversión hacia fuentes renovables influyó además en la caída de los costos de producción. El 2022 el megavatio hora (MWh) cerró en 97.28 dólares, un 19.51 por ciento más barato que en el mismo mes de 2021.
Esa dinámica se mantuvo en el primer mes de 2023, cuando enero terminó con un precio promedio de 96.47 dólares, un 25.3 por ciento más barato que los 129.24 dólares que costó en igual fecha de 2022.
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