“Estas declaraciones representan una peligrosa e inaceptable incitación a la violencia, que contradice todas las leyes, costumbres y valores morales, y carece de la responsabilidad que debe tener cualquier funcionario que ocupe un cargo oficial”, denunció en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores egipcio.
La Cancillería también llamó a Tel Aviv a detener las provocaciones contra el pueblo palestino y a poner fin a sus medidas unilaterales, con el objetivo de calmar la situación en los territorios ocupados.
El Cairo señaló que es necesario preparar el ambiente para reanudar las conversaciones de paz entre palestinos e israelíes sobre la base del principio de la solución de dos estados y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
La única manera de lograr una paz integral y justa en la región es establecer un estado palestino independiente en las fronteras de 1967 con Jerusalén Este como su capital, alertó.
La muerte de dos israelíes a manos de un palestino sirvió de pretexto para decenas de extremistas judíos que asaltaron la aldea y otras localidades vecinas el pasado domingo.
Según datos palestinas, los extremistas quemaron un centenar de automóviles y unas 35 viviendas, otras 40 fueron parcialmente incendiadas. Además, más de un centenar de personas resultaron heridas.
La agresión provocó una ola de condenas internacionales, incluso en aliados de Israel, como Estados Unidos.
Poco antes de la incursión, David Ben-Zion, uno de los dirigentes de los colonos, escribió en Twitter: “Hawara debe ser borrado hoy”, una frase respaldada por Smotrich.
Cuando se le preguntó por qué le había dado “me gusta” al tuit, el ministro también abogó por arrasar el poblado.
“Creo que el Estado de Israel debe hacerlo, no, Dios no lo quiera, particulares”, respondió, lo cual fue duramente cuestionado tanto en el país como en el exterior.
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