Esta segunda protesta en Puerto Rico en los últimos días a favor de los derechos de Palestina y en rechazo a la usurpación de su territorio por Israel reunió a boricuas y miembros de la comunidad árabe.
El estudiante universitario Salama Baker, de 20 años, expresó que, aunque se ha establecido un alto el fuego, la solidaridad de los pueblos con Palestina no debe cesar mientras Israel mantenga la ocupación de sus territorios.
‘A pesar de que mucha gente piensa que ya esto se acabó, la realidad es que Palestina sigue ocupada por el gobierno genocida de Israel’, afirmó Baker, hijo de palestinos nacido en 2001 en el municipio de Bayamón, cerca de San Juan.
El joven, quien cursa Administración de Empresas en la Universidad Politécnica de Puerto Rico, contó que de niño siempre le intrigó el porqué no podía conocer la tierra de sus padres, por lo que ‘ellos siempre me hablaron de la realidad a la que se encuentra sometida Palestina’.
Los manifestantes arrojaron al suelo una bandera de Israel en la cual la estrella de David estaba reemplazada por una esvástica nazi, como muestra de indignación por ‘el genocidio contra el pueblo palestino’.
‘Lo que muchos piensan que es una guerra religiosa realmente es un genocidio para despojar al pueblo palestino de su territorio, en violación a los dictámenes de las Naciones Unidas’, dijo por su parte una joven que prefirió no se le identificara.
En tanto, el activista social Salvador Tió Fernández aseguró que en esta jornada de agresión Israel mató con sus bombardeos a más de 200 civiles, en particular mujeres y niños, en sus casas en Palestina.
El abogado de profesión consideró, no obstante, que al final resultó una victoria para los palestinos, porque esta vez Estados Unidos no actuó como caja de resonancia de los israelitas.
Tió Fernández exhortó al pueblo puertorriqueño a que haga sentir su solidaridad con la causa de Palestina, ‘porque es la misma causa nuestra, ya que le están arrebatando todo’, en alusión al dominio colonial que Estados Unidos ejerce sobre esta isla del Caribe desde 1898.
Se trata de un crimen que no sé cómo la humanidad da la espalda a esta realidad, insistió el también integrante de la Coordinadora Antiimperialista de Solidaridad con América Latina y el Caribe.
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