Esta semana, el BCE elevó sus proyecciones de crecimiento e inflación para el período mencionado.
Ello lo sustenta debido a que la economía de la zona euro comenzó a reactivarse luego de más de un año de restricciones por la Covid-19.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, oportunamente dijo que veía los riesgos al crecimiento como equilibrados en general, algo que algunos economistas pusieron en duda.
Se refirió a un cambio respecto a la posición de larga data del banco central de que los riesgos estaban inclinados a la baja.
En tal augurio describe como un escenario base, un Producto Interno Bruto (PIB) de la zona euro expandido en 4,6 por ciento este año, por encima del cuatro por ciento visto en marzo.
Mientras, el próximo año la economía crecerá 4,7 por ciento, frente a la estimación anterior de un avance de 4,1.
Sin embargo, el pronóstico de inflación para este año aumentó drásticamente, principalmente debido a los precios más altos de las materias primas.
En esa cuerda, se considera que el aumento de los precios al consumidor más allá de 2021 se mantendrá muy por debajo del objetivo de casi dos por ciento del BCE, de acuerdo a las conjeturas emitidas.
La inflación ahora se estima en un promedio de 1,9 por ciento para este año, por encima del 1,5 por ciento proyectado por el BCE en marzo, mientras que en 2022 se presiente en 1,5, contra una proyección anterior de 1,2 por ciento.
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