El efecto inevitable de una ofensiva de este tipo es provocar represalias que podrían desembocar en un ciclo de violencia sin fin, de acuerdo con un comunicado de la Oficina de Gobierno tras el reciente ataque perpetrado por el grupo Hamas contra Israel.
Nada puede justificar los ataques ciegos e indiscriminados contra civiles indefensos, ancianos, mujeres y niños inocentes, ni los secuestros, señaló.
Manifestó, además, que la situación no propiciará una paz duradera ni la coexistencia pacífica.
La nueva escalada de violencia la inició Hamas el sábado con un sorpresivo y sin precedente ataque palestino a Israel, el mayor en los últimos 50 años desde la guerra del Yom Kippur.
En respuesta, el Gobierno de Benjamín Netanyahu lanzó una ofensiva y ordenó el corte total de electricidad, agua y alimentos a la Franja de Gaza, hogar de más de dos millones de personas.
Hasta la fecha, más de mil 300 personas murieron en ambos lados de la frontera.
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