“No se descartan aquí en breve casos de esa variedad del tipo orgánico o hemorrágico de la enfermedad (también conocido como ‘grave’)”, advirtió al periódico ABC Color la también directora de Vigilancia de la Salud en la nación guaraní.
La especialista admitió en sus declaraciones al diario que existe preocupación entre las autoridades sanitarias por la posible reaparición de esa manifestación “visceral” del dengue, “que se observó antes en Paraguay principalmente durante la epidemia de 2006-2007”.
El padecimiento bajo ese nombre descrito por la investigadora afecta a órganos como el hígado o el corazón y “se disemina” ahora por la región sudamericana, por lo que es posible el registro de casos paraguayos “si es que ya no los hay”.
La doctora en medicina por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción explicó que el impacto del dengue visceral en el Estado suramericano de 2006 a 2007 condujo a un cambio en el esquema terapéutico que llevó a la implementación de nuevas estrategias de manejo.
Cabello resaltó la posibilidad de que en los próximos meses se produzca en Paraguay una epidemia “importante” del padecimiento arboviral (transmitido por mosquitos), teniendo en cuenta que normalmente el ciclo epidémico de la enfermedad acá es de unos cuatro años y la última gran epidemia fue en 2019.
La situación puede agravarse –subrayó- por factores desencadenantes como el fenómeno climático El Niño, que produciría un número inusualmente alto de lluvias y, eso último, la proliferación de los mosquitos transmisores.
Según la experta, la gravedad de la epidemia es algo que “depende de nosotros” y puede ser mitigada con labores adecuadas de prevención, especialmente con la eliminación de potenciales criaderos de mosquitos, que se reproducen en agua estancada.
La doctora Cabello comentó que, si bien actualmente Paraguay registra una “meseta” de casos confirmados de dengue, se observa un aumento en el número de notificaciones y una dispersión de ellas desde las zonas urbanas hacia el resto del país.
La forma hemorrágica es la más grave y se asocia, además de los síntomas habituales de pérdida de apetito, vómitos, fiebre alta, dolor de cabeza y abdominal, con shock e insuficiencia circulatoria que, sin tratamiento, causa la muerte hasta en el 50 por ciento de los casos.
Sobre la chikunguña, la otra enfermedad arboviral predominante en Paraguay, Cabello señaló una disminución de los casos registrados a un ritmo aproximado de cinco por semana, “una diferencia importante con los alrededor de 130 casos de dengue durante el mismo período”, indica el diario.
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