Esta postura la contrastan con la opinión más rígida expresada por su competencia en los Estados Unidos.
Un informe publicado este lunes en el periódico Financial Times y ampliamente distribuido en esta ciudad refleja el asunto.
En un correo interno, la entidad expresó su compromiso de ofrecer flexibilidad para el trabajo híbrido en el cual el rol, las tareas y la ubicación lo permitiese.
Pese a ello en cualquier caso el personal deberá acudir a la oficina para ciertas actividades en función de lo acordado con sus superiores.
La decisión, impulsada por el nuevo consejero delegado de la entidad, Ralph Hamers, pretende elevar el atractivo como empleador del banco suizo.
De esa suerte, UBS limitaría la obligación de trabajar en la oficina al personal cuya labor requiere de manera imprescindible la presencia física por reglas de supervisión o funciones específicas.
Según un análisis interno de su plantilla global de 72 mil personas, aproximadamente dos terceras partes de los empleados de UBS estarían en disposición de realizar sus labores bajo una modalidad híbrida.
La postura de UBS se suma a la adoptada por otras entidades del denominado Viejo Continente, como Société Générale, pero contrasta radicalmente con el enfoque de varios bancos estadounidenses, incluidos JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Morgan Stanley.
Dichas casas financieras de Estados Unidos ordenaron la vuelta a las oficinas del personal de sus oficinas centrales en Nueva York.
Este proceso de opiniones y cambios en los principales bancos del mundo ocurre a partir del impacto de la Covid-19 en el Planeta, sobre todo en los centros de trabajo con oficinas y lugares cerrados.
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