Conocidos por su fuerza física en las grandes alturas del bien apodado ‘techo del mundo’, los miembros de este grupo étnico, también llamados sharwa, son fundamentales en las expediciones de ascenso a la mole de ocho mil 848,86 metros sobre el nivel del mar.
Quizás el más famoso entre ellos es el guía Tenzing Norgay, quien junto al neozelandés Edmund Hillary fueron los dos primeros seres humanos en conquistar la cima del Everest, el 29 de mayo de 1953.
Sin embargo, el nepalés Kami Rita Sherpa cumplió su meta este año de escalar 25 veces la montaña más alta del orbe, lo que constituye un nuevo récord mundial.
El estilo de vida saludable de los sherpas y su capacidad respiratoria en las elevadas cumbres, donde hay escasez de oxígeno para sostener la vida, sorprende a los científicos, pues parecen llevar en sus genes la capacidad de sobrevivir utilizando el preciado gas de una manera más eficiente a como lo hacen las personas que habitan en otros sitios.
A lo largo de la historia, conservaron sus costumbres tradicionales, cultivando la mayor parte de sus alimentos, como la papa, y criando yaks, los cuales proporcionan lana para la ropa, cuero para el calzado, y abono, leche, mantequilla y queso.
Para auxiliar a los grupos de escaladores, los sherpas transportan desde sal y azúcar hasta arroz y carne, y además administran el combustible para cocinar, los cilindros y las estufas de gas, los hornos, las mesas y las sillas, carpas, colchones, botellas de oxígeno y las cuerdas de escalar.
También Instalan las tiendas de campaña, los dispositivos de comunicación, los paneles solares, los generadores y las baterías. En resumen, todo lo necesario para una expedición al Everest.
Ellos acarrean cargas de 25 a 30 kilogramos y a veces más, transitando senderos mayormente cuesta arriba bajo un clima extremadamente difícil con nieve y viento, además de que revisan toda la ruta de la travesía diariamente.
(Tomado de Orbe)
















