Durante la conversación, el primer ministro, Li Keqiang, y su homólogo pakistaní, Imran Khan, expresaron condolencias a los familiares de las víctimas y coincidieron en la pertinencia de extremar medidas para evitar más incidentes como ese en el futuro.
El mandatario chino pidió completa colaboración del estado vecino para que los expertos enviados allí puedan investigar a profundidad y hallar cuanto antes a los responsables de la tragedia, ocurrida el miércoles.
Según aseguró, Beijing agradece la rápida respuesta de Islamabad tras el suceso, da seguimiento a cómo evoluciona la situación y pide concentrar atención a los lesionados para salvar sus vidas.
Li también planteó estrechar la comunicación estratégica y la coordinación entre ambas naciones en aras de proteger la paz regional ante un deterioro de la seguridad en la zona.
La bomba estaba dentro de un autobús que se dirigía a la hidroeléctrica de Dasu, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa.
Se especula que organizaciones como el Talibán están detrás de la explosión, en la cual murieron nueve chinos y cuatro pakistaníes.
China envió especialistas a Pakistán para sumarse a las pesquisas abiertas sobre el incidente y también lanzó una alerta para que los connacionales residentes en aquel país tomen previsiones y eviten salir a las calles innecesariamente.
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