Aunque la comunidad internacional rechaza todos los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén oriental, el gobierno de Tel Aviv divide a estos en autorizados o no.
Según la agrupación pacifista, creada por exmilitares, esa cartera entregó al menos 2,6 millones de sequeles (unos 800 mil dólares) a la asociación Hashomer Yosh, que envía voluntarios a los llamados puestos de avanzada, embriones de las futuras colonias.
La administración civil, la autoridad militar israelí en la Cisjordania ocupada, otorgó a ese grupo ocho mil 719 dunams de zonas palestinas (un dunam equivale a mil metros cuadrados) pero Hashomer Yosh declaró que trabaja en 52 mil, criticó Paz Ahora.
En un comunicado divulgado en su sitio web, la ONG reveló que el ministerio de Agricultura también financió otras dos organizaciones similares: Kedma y Beit Yatir Preparatory.
Esa dependencia del gobierno entrega dinero público a grupos intrínsecamente vinculados a actividades ilegales, advirtió.
Si el Ejecutivo quiere detener a los colonos que se permiten establecer hechos consumados sobre el terreno y determinar así las políticas exteriores y de seguridad de Israel, debe cambiar sus formas de inmediato, subrayó.
En ese sentido, comentó que los residentes de esos puestos de avanzada, o aquellos que vienen a ayudarlos, muchas veces amenazan e incluso ejercen violencia contra los agricultores y pastores palestinos.
Cientos de testimonios y filmaciones de los últimos años son evidencia de la violencia que conllevan estos puestos agrícolas, alertó.
Hace una semana la titular israelí del Interior, Ayelet Shaked, descartó cualquier congelamiento en la ampliación y desarrollo de las colonias judías en los territorios palestinos ocupados, en claro desafío a la comunidad internacional y la ONU.
Según datos oficiales palestinos, Israel construyó más de 31 mil viviendas en los 144 asentamientos ubicados en Cisjordania y Jerusalén oriental desde 2004. En tanto, el número de colonos creció de 415 mil hace 17 años a 660 mil en 2019.
oda/rob
















