La misión diplomática del país devastado por la guerra apuntó que seguirá personalizando a la República Islámica de Afganistán en la India y no al Emirato Islámico de Afganistán establecido por los talibanes, reflejó el diario Deccan Herald.
‘La Embajada de la República Islámica de Afganistán en Nueva Delhi prestará servicios a los ciudadanos de Afganistán en la India’, dijo el portavoz de la misión diplomática, Abdulhaq Azad.
También, Ashraf Haidari, embajador de Afganistán en Sri Lanka, criticó al gobierno de los talibanes en Kabul.
Haidari señaló en un tuit desde Colombo que el nuevo gabinete afgano dirigido por personas sometidas a sanciones de Naciones Unidas, impulsado por los clérigos, no incluía a ninguna mujer y solo representa una comunidad étnica de las 55 de Afganistán.
Subrayó que el flamante ejecutivo en Kabul no tenía diversidad religiosa y sectaria.
Los talibanes anunciaron un gobierno provisional formado exclusivamente por sus propios miembros y allegados, y excluyó a las mujeres y otras facciones políticas de ocupar cualquier cargo, reflejó la cadena Al Jazeera.
De los 33 puestos designados, 14 son antiguos funcionarios talibanes durante su anterior gobierno de 1996 a 2001, cinco estuvieron detenidos en la prisión de la ilegal base norteamericana en Guantánamo, en el este de Cuba, y 12 son figuras de la segunda generación del movimiento Talibán.
La composición del nuevo gobierno afgano es objeto de críticas, por la ausencia de mujeres y la escasa representación étnica, pues la mayoría de los ministros en funciones y sus adjuntos son pashtunes, pese a las promesas de un gabinete inclusivo.
Los combatientes muyahidines tomaron Kabul el 15 de agosto, tras una rápida ofensiva que halló poca o ninguna resistencia a su paso, mientras Estados Unidos y la OTAN retiraron sus tropas.
Los fundamentalistas islámicos retomaron el poder tras vencer la ocupación militar de 20 años de Estados Unidos, que dejó la nación centroasiática con 11 millones de refugiados en el exterior, cinco millones de desplazados internos y 250 mil civiles muertos.
Sin embargo, muchos afganos temen el estricto régimen talibán, cuyo primer Gobierno de 1996 a 2001 cometió numerosos abusos, sobre todo contra mujeres, niñas y minorías étnicas.
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