Ese proyecto es ‘excepcionalmente letal para las posibilidades de paz y la solución de dos estados, ya que atraviesa Cisjordania e impide el desarrollo metropolitano de las ciudades de Ramala y Belén, así como de Jerusalén este’, afirmó la organización, creada por exmilitares israelíes, en su página web.
Recordó que esa iniciativa generó durante años un fuerte rechazo en Israel y en la comunidad internacional.
Al respecto, destacó que aunque desde la década de los 90 hay planes para desarrollar tal idea, debido a la gran oposición no fue aprobado hasta 2012, cuando el entonces primer ministro Benjamín Netanyahu le dio luz verde.
Su sucesor Naftalí Bennett ahora está promoviendo las peligrosas políticas de Netanyahu, advirtió.
Conocida como área E1 o corredor E1, esa zona de unos 12 kilómetros cuadrados tiene una posición clave al estar ubicada entre Jerusalén oriental y la colonia judía de Ma’ale Adumim.
Las autoridades palestinas afirman que además de conectar ambas urbanizaciones, el objetivo de Tel Aviv es aislar a Jerusalén este del resto de Cisjordania, que además quedaría cortada en dos.
La zona oriental de esa metrópoli, ocupada por Israel, es reclamada como la capital del futuro estado palestino, una postura defendida por la mayor parte de la comunidad internacional y la ONU.
En una reciente entrevista con el diario estadounidense The New York Times, Bennett aseguró que bajo su administración nunca será creado un estado palestino y afirmó que continuará la política de colonización.
Según datos oficiales palestinos, ese país edificó más de 31 mil viviendas en las 144 colonias ubicadas en Cisjordania y Jerusalén oriental desde 2004 y levantó otros 139 puestos de avanzada para futuros asentamientos.
En tanto, el número de colonos creció de 415 mil hace 17 años a 660 mil en 2019, pese al rechazo de la comunidad internacional y de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
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