En un comunicado, el grupo perteneciente a las Unidades de Movilización Popular (Al Hashad al Shaabi, en árabe) calificó de inaceptable que las fuerzas políticas cedieran en un tema tan delicado.
A juicio de Hizbulah, el presunto consenso sobre la nominación de una figura sospechosa, es una concesión de los derechos del pueblo, los sacrificios y una traición a la historia del país.
La designación de Al-Kazemi equivale a una declaración de guerra contra el pueblo iraquí, apuntó. El ahora primer ministro designado reemplazó al renunciante Adnan Al-Zarfi, quien a su vez ocupó el cargo tras la dimisión de Mohammad Allawi.
Desde noviembre último con la abdicación de Adel Abdul Mahdi a sus responsabilidades con la jefatura de Ejecutivo, Iraq sufre una acefalía gubernamental y sucesivas ascensiones y renuncias de primeros ministros.
Al-Zarfi y Allawi dimitieron como resultado de una oposición generalizada en el Parlamento, en especial de las bancadas musulmán sunita y kurda, las cuales no concederían su voto de confianza a las alineaciones de Gobierno que presentarían esos dos candidatos.
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