El gobernante profirió esas palabras en un acto oficial capitalino en el que rindió homenaje a cuatro soldados que murieron la víspera por la detonación de un artefacto explosivo cuando realizaban un patrullaje en el monte Mghila, ubicado en la provincia de Kasserine (oeste).
Al referirse a los militares occisos durante la operación en las cercanías de la frontera con Argelia, el gobernante resaltó el coraje y valentía de esos héroes y su entrega al servicio de su patria contra los enemigos que la amenazan.
Desde hace más de cinco años el ejecutivo tunecino decretó el estado de emergencia nacional, el cual se mantiene vigente, a raíz de un atentado terrorista y amenazas a la seguridad de este territorio.
El 24 de noviembre de 2015 el Gobierno decidió aplicar dicho estado de excepcionalidad por un violento ataque ocurrido en esta capital, reivindicado por el grupo Estado Islámico, contra un autobús de la Guardia Presidencial, que dejó un saldo de 12 muertos y 15 heridos.
Según diversas fuentes, una rama tunecina de la agrupación radical al-Qaeda en el Magreb Islámico, conocida como Okba Ibn Nafaa, tiene asiento en la montañosa región central y otras partes del país, desde donde opera contra objetivos militares y civiles.
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