Cuando resta menos de un mes para que finalice esta estación del año para dar entrada al otoño invernal, el 20 de marzo, lo cierto es que el tiempo está muy inestable; a veces mucho calor y otras con casi un diluvio, como se registró desde las primeras horas de la víspera.
Ayer el clima reportó en la capital argentina y los alrededores, primero sobre zona oeste y zona sur, lluvia torrencial, granizo chico o mediano, intensa actividad eléctrica y ráfagas, sobre todo en las primeras horas de la mañana.
‘El efecto climático no es un cuento, el mundo está loco, entre pandemias, lluvias, incendios’, le comentaba una señora a otra en un céntrico barrio de la ciudad, en horas de la tarde cuando ya, después de las precipitaciones, aguardaba su turno en una fila para pagar una factura.
Entre períodos de lluvias, tormentas y humedad, con un sol agobiante, así transcurren los días de esta Buenos Aires en pandemia.
Febrero ha sido particularmente lluvioso en todo el país, algo bueno al menos para los agricultores, que lograron constrarrestar el efecto de un segundo semestre seco el año pasado en muchas zonas agrícolas.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronosticó jornadas de nublados; pero lo más complicado en las últimas semanas para muchos fue la plaga de mosquitos e insectos que apenas permitían salir a la calle aunque poco a poco el panorama va cambiando. El clima en Buenos Aires pareciera repetirse.
Hoy finalmente no se esperan precipitaciones, con una temperatura que rondará entre los 18 y 26 grados y durará, según los pronósticos, hasta el venidero 4 de marzo cuando se avisoran nuevos chubascos.
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