Salehi explicó que, pese al incidente, la usina nunca cesó de enriquecer de uranio.
Lo sucedido en Natanz buscaba detener el proceso con materiales fisionables, pero no lo lograron, dijo.
En respuesta, agregó, la república islámica llevó el enriquecimiento hasta 60 por ciento de pureza, tres veces más que antes del episodio que las autoridades iraníes calificaron de acción de terrorismo nuclear.
Irán acusa del sabotaje a Israel, tras detectar pistas del autor material, un individuo llamado Reza Karimi, quien huyó del país poco antes del hecho y por tal motivo, emitió una orden de captura para Interpol.
El sabotaje en Natanz coincidió con la celebración en Viena, Austria, de una reunión entre representantes del país de los persas con pares de Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania, signatarios del Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC) o acuerdo nuclear.
La agenda de la cita contemplaba el regreso de Estados Unidos a la anuencia y, lo clave para Irán, el levantamiento de medidas coercitivas impuestas por Washington contra la república islámica.
Es evidente que la acción urdida por Israel contra la usina iraní, intentaba enrarecer el ambiente favorable a un retorno norteamericano al PIAC, tras abandonarlo durante el mandato de Donald Trump, estiman los analistas.
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