Un enfrentamiento oral agudizó las diferencias entre el jefe del Estado libanés, Michel Aoun, y el primer ministro designado Saad Hariri, al emitir acusaciones mutuas por la demora sobre la instalación del ejecutivo.
Por ese motivo, quedó en segundo plano la oferta de Berri para atenuar la discordia que dilata una solución a la peor crisis económica del país en décadas, consignó The Daily Star.
La elevación de tensiones Aoun-Hariri emergió después de una reunión del titular parlamentario con el primer ministro designado como parte de los esfuerzos para impulsar una propuesta de gabinete con 24 carteras.
Esa formación se ajustaba a una elección de figuras alejadas de los partidos políticos, aunque difería de los 18 portafolios propuestos por Hariri que Aoun considera poco factible.
Aoun responsabilizó a Hariri con estancar el proceso e intentar apoderarse de poderes constitucionales, mientras el primer ministro designado describió que el presidente actúa en consonancia con las ambiciones personales de su yerno, Gebran Bassil.
El intercambio de esa dura retórica refuerza las dudas sobre si ellos serán capaces de ceder posiciones y cooperar para nombrar a un gobierno, del cual carece el país desde agosto de 2020.
Según el diputado Michel Moussa, son inevitables los contactos entre los encargados en nombrar el gabinete.
‘Berri seguirá desempeñando el papel de unir a las partes y reducir las diferencias’, precisó, porque resulta vergonzoso y peligroso ignorar advertencias sobre un total colapso de imprevisibles consecuencias.
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