Antes de la Cumbre del Clima de París en 2015, las autoridades dijeron que tendrían esa cifra para 2022, incluidos 100 GW de energía solar, eólica (60 GW), bioenergía (10 GW) y pequeñas centrales hidroeléctricas (5,0 GW), reflejó la revista The Wire.
Hasta fines de abril último, la capacidad de energía renovable del país sumó 95 GW, con 40,5 GW de energía solar, acotó la fuente.
Para la India, el tercer país mayor emisor de gases de efecto invernadero, el sector de las energías limpias ayuda a combatir el cambio climático y reducir el consumo de combustibles fósiles.
El primer ministro Narendra Modi propuso aumentar la capacidad instalada de energía renovable a 450 GW para 2030, en su discurso de septiembre de 2019 en la Cumbre de Acción Climática de la ONU.
Antes de desatarse la Covid-19 se esperaba que la nación alcanzara una capacidad total instalada de 122 GW a fines de 2022, incluyendo la biomasa y pequeñas centrales hidroeléctricas.
Pero el panorama cambió tras la pandemia y solamente se alcanzarían 110 GW a finales del próximo año, dijo Vinay Rustagi, director general de la consultora de energía renovable Bridge to India.
Por su parte, Rakesh Kamal, experto en negociaciones climáticas, alegó que el impulso político es insuficiente.
De hecho, en los últimos años India se centró en los grandes parques eólicos y solares, que pueden impactar en el medio ambiente y provocar conflictos con las comunidades locales por cuestiones relacionadas con la tierra, sostienen expertos.
La Covid-19 golpeó a todos los sectores y las energías renovables tuvieron un impacto en las nuevas instalaciones desde el punto de vista de la mano de obra y la cadena de suministro, agregaron.
Las perspectivas a corto plazo no son alentadoras por el alza de los costes de ejecución y los retrasos derivados de la segunda ola pandémica.
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