El proceso es realizado por personal del Instituto de Medicina Legal, la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fiscalía General de la República (FGR), en la vivienda del ya conocido como ‘El Psicópata de Chalchuapa’.
Hasta la Fuerza Armada se vinculó al despliegue, al ocuparse de vigilar los accesos a la vivienda del criminal, quien fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad de Zacatecolucas, conocida como ‘Zacatraz’.
Los peritos y agentes involucrados tienen prohibido brindar información sobre el avance del proceso y sus hallazgos, e incluso una corte local ordenó a un medio de investigación retirar un reportaje sobre el crimen.
En casi 40 días de labores, aún se desconoce cuántos cuerpos enterró Osorio en su vivienda, y un criminalista que aventuró una cifra fue sometido a un proceso disciplinario por parte de la Fiscalía.
Según las autoridades, tal hermetismo busca evitar ‘la instrumentalización de la violencia que sufrieron las víctimas’, aunque varios medios hablan de censura en un contexto de baja en los homicidios y alza en las desapariciones.
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