International Crisis Group refiere en un informe que la oleada de protestas en este país refleja demandas profundamente arraigadas que afectan a gran parte de la sociedad, enraizadas en necesidades económicas y en altísimos niveles de desigualdad que la devastación sanitaria y económica causada por la Covid-19 puso en evidencia.
Señala que Colombia corre el riesgo de sufrir ciclos perpetuos de inestabilidad si no aborda las causas subyacentes de las manifestaciones.
‘El diálogo político y la negociación son cruciales para aliviar las tensiones más inmediatas entre el Gobierno y los manifestantes, en particular la violencia policial y el uso de los bloqueos viales en las protestas’, así como para encontrar la manera para ampliar las oportunidades económicas y educativas a más ciudadanos, subraya.
Insta a los políticos a ser cautelosos en no permitir que la campaña para las elecciones presidenciales de 2022 frustre el avance hacia reformas sustanciales.
A ningún partido o presidente le resultará fácil gestionar el descontento social que ha impulsado las manifestaciones de 2021 sin asumir un compromiso significativo de hacer reformas, recalca.
En el largo plazo, Colombia necesita reducir la desigualdad extrema para superar su vulnerabilidad ante las protestas y en el corto plazo, el Gobierno debería emprender una reforma policial integral, apoyar los esfuerzos de diálogo nacional y local, e invitar a observadores internacionales a participar en las negociaciones como medida para fomentar la confianza, destaca International Crisis Group.
Por otra parte, varios políticos colombianos de oposición manifestaron hoy su complacencia por el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la violencia estatal en el contexto del paro.
El senador de Polo Democrático Alternativo Iván Cepeda destacó que la CIDH hizo 40 recomendaciones al Estado colombiano, entre estas separar la Policía Nacional del Ministerio de Defensa, juzgar y sancionar a los responsables de las violaciones a los derechos humanos, desarrollar un proceso nacional de diálogo genuino y adoptar medidas para la no repetición.
Desde el 28 de abril último, Colombia vive una oleada de protestas desencadenadas por una reforma tributaria impopular presentada por el gobierno, alimentada por la enorme desigualdad, exacerbada en gran parte por los efectos en la salud y la economía que deja la pandemia, y la brutalidad policial.
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