Las autoridades dijeron que más de 100 personas resultaron heridas en el nosocomio al-Hussein en la suroriental ciudad de Nasiriyah.
Informes preliminares dan cuenta de que el fuego comenzó a causa de chispas de una conexión eléctrica defectuosa que originaron la explosión de un tanque de oxígeno.
El primer ministro iraquí, Mustafa al-Kazemi, ordenó el arresto de los directores de salud en la provincia y del hospital y del jefe de la defensa civil.
Al-Kazemi calificó la tragedia de herida profunda en la conciencia de todos los iraquíes y pidió duelo nacional.
En un mensaje por las redes sociales, el presidente Barham Salih culpó de la catástrofe a la corrupción y al mal desempeño de los funcionarios que subestiman la vida de los iraquíes para obtener beneficios personales.
Los familiares de las víctimas seguían en la búsqueda de restos de sus seres queridos que estaban hospitalizados en una sala destinada a los pacientes de la Covid-19.
Muchos de ellos lloraban y expresaban ira contra el gobierno provincial y el federal, a los cuales achacaron el incidente de hoy y de otro similar ocurrido en abril.
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