Las llamas envolvieron una unidad especializada antiCovid-19 en el hospital Al-Hussein de la ciudad de Nasiriyah, 370 kilómetros al sudeste de esta capital.
Según una fuente del departamento forense de Dhi Qar, los especialistas recuperaron 64 cadáveres y hasta ahora identificaron a 39.
El siniestro comenzó anoche como resultado de la explosión de bombonas de oxígeno; el segundo en Iraq en los tres meses últimos.
En abril pasado, otro incendio acaecido en un nosocomio en esta capital acabó con la vida de 82 personas.
Varias decenas de manifestantes protestaron en los alrededores del hospital y exigieron investigaciones para encontrar a los culpables.
El presidente iraquí, Barham Salih, responsabilizó de la tragedia a los corruptos y la mala gestión gubernamental por subestimar la vida y priorizar otros intereses.
Iraq depende de la industria petrolífera que sufrió un deterioro total, tras varias décadas de guerra y medidas opresivas de países occidentales.
La pandemia de la Covid-19 registró más de 1,4 millones de infecciones y más de 17 mil muertes.
En la percepción popular, lo deplorable de la infraestructura de salud y de otros servicios públicos son achacables a los gobernantes impuestos desde 2003 con la invasión militar que encabezó Estados Unidos.
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