El fuego comenzó este miércoles en el distrito turco de Manavgat, en los alrededores de la sureña ciudad de Antalya, y se extendieron a las regiones meridionales de Mersin, Osmaniye, Adana y Kahramanmaras.
Los reportes dan cuenta de tres fallecidos, uno de ellos un anciano de 82 años de edad que quedó encerrado en su casa.
Decenas de hectáreas de bosques y cultivos fueron pasto de las llamas como resultado de 53 focos, de ellos 36 bajo control.
Las autoridades desplegaron más de cuatro mil bomberos, soldados y voluntarios con aviones, helicópteros y camiones cisterna, pero los fuertes vientos dificultan las tareas de extinción.
Según el jefe del Centro iraní de Control de Fuego Aéreo y Logística del Ministerio de Defensa, Nouri Al-e Agha, la voracidad del incendio se debe a fuertes vientos.
‘Esperamos enviar dos helicópteros con agua a fin de que las llamas no progresen’, apuntò.
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