El primer ministro interino libanés, Hassan Diab, alegó violaciones de la Constitución en caso de aceptar el llamamiento a ese encuentro.
Un comunicado de la oficina del jefe del gobierno interino, refiere que es ilegal irrespetar la carta magna y por lo tanto no se puede convocar una reunión de gabinete.
Desde su renuncia, el 10 de agosto de 2020, el colectivo ministerial no sesiona, aunque continúa en calidad de cuidador y lo hará hasta que otro lo sustituya.
Sin embargo, existe una posibilidad de realizar reuniones para asuntos extraordinarios como el de marras, la amenaza de un apagón total.
La escasez de combustible obligó a la compañía estatal de electricidad a ofrecer una hora diaria de servicio, provocó enormes colas para repostar automóviles o comprar pan y puso en peligro la vida de pacientes en los hospitales que sufren los cortes de energía.
De ahí que enfurecidos por la inacción gubernamental, los ciudadanos comenzaron a bloquear carreteras y manifestar protestas en todo el país.
El gobernador del Banco Central (Banque du Liban), Riad Salameh, anunció el miércoles pasado el fin del subsidio a los combustibles, al ser imposible mantenerlo por agotamiento de las reservas de divisas en medio de un estado de colapso financiero.
Esa medida provocó un aumento brusco de precios que profundizó las penurias de los ciudadanos de a pie, cuyos salarios ya eran nada antes de esa decisión.
Salameh explicó que solo el Parlamento y el Gobierno pueden revertir el caso de los subsidios si aprueban una ley que permita utilizar las reservas pertenecientes a ahorristas privados.
Empero, el primer ministro interino invoca la Constitución y da la espalda a una necesidad nacional.
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