Hasta el 27 de abril el país solo reportaba tres mil 428 contagiados y 35 muertes a causa del mal, pero este lunes pasan de 760 mil y de 18 mil 500 en uno y otro caso.
Ciertamente la letra griega Delta, que en matemáticas y ciencias representa la diferente cuantía de una variable, hizo honor a su simbología cuando fue escogida para identificar a la mutación del virus, identificada por primera vez en la India.
La contagiosa y letal cepa está presente en casi todos los países donde hay Covid-19 y es responsable de sus peores estadísticas. Vietnam no es la excepción y dos fechas lo reflejan con indeseada exactitud.
Una de ellas fue el 27 de agosto, cuando se notificó un récord de 17 mil 409 casos: en un solo día, los enfermos más que quintuplicaron el acumulado de ocho meses.
La otra fue el 1 de septiembre: en una única jornada ocurrieron 803 muertes, 23 veces más que las registradas en 15 meses.
Todas las provincias vietnamitas, excepto la norteña Cao Bang, reportan infectados durante esta cuarta oleada de Covid-19, pero a ninguna le va peor que a la sureña Ciudad Ho Chi Minh, la más populosa del país y locomotora de la economía nacional.
La urbe cuantifica 371 mil 660 casos y 14 mil 246 fallecimientos, el 49 y 77 por cientos de los respectivos totales.
Durante casi todos estos cinco meses Ciudad Ho Chi Minh ha estado bajo rigurosas medidas de confinamiento, incluida la prohibición de viajes desde y hacia otros territorios, y hasta la de salir a la calle salvo muy perentorias necesidades.
Algo similar ocurrió en la vecina provincia de Binh Duong, la otra que en los últimos días sigue reportando más de mil casos diarios.
Ambas, además, recibieron de otros territorios una cuantiosa ayuda en personal médico y sanitario, medicinas, medios para hacer pruebas de detección del mal, alimentos y otros recursos.
En medio de la difícil situación planteada por la pandemia, Vietnam está haciendo ingentes esfuerzos por acelerar la campaña de inmunización. Hasta la fecha solo se han administrado menos de 39 millones de dosis de diferentes inyectables, en una población cercana a los 98 millones de habitantes.
Mediante la llamada ‘diplomacia de las vacunas’, el gobierno pretende dotarse por vía de las donaciones o de la compra del stock suficiente como para proteger al 70 por ciento de la ciudadanía antes de fin de año para avanzar así hacia la inmunidad colectiva y aprender a convivir con el virus.
Una de sus últimas gestiones en aquel sentido fructificó durante la reciente visita del presidente Nguyen Xuan Phuc a Cuba. La isla la venderá 10 millones de dosis, el primero de los cuales llegó ayer a Hanoi junto con un donativo de 150 mil dosis.
Vietnam está haciendo también ingentes esfuerzos por reanimar la economía, un empeño nada fácil en medio de la propia situación interna y del dislocamiento del comercio y los negocios en general a nivel global.
Según expertos del Ministerio de Planificación e Inversiones, en 2021 el Producto Interno Bruto podría crecer del 3,5 al cuatro por ciento, a condición de controlar de manera efectiva la pandemia.
La meta a inicios de año era del 6,5 por ciento, pero el bajón del turismo, el cierre de empresas y negocios, los recursos dedicados a contener la pandemia y otras de sus secuelas obligaron a corrección a la baja.
Y aunque duela decirlo, no se sabe si la historia terminará ahí, porque la variante Delta ha mostrado una malvada capacidad de echar por tierra esperanzas y estadísticas.
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