El hecho ocurrió ayer cuando los policías fueron a desalojar a unas 100 familias pobres que viven del reciclaje de materiales en esa zona cercana a la cárcel La Modelo.
Los afectados afirman que fueron los uniformados quienes provocaron la quema con una granada aturdidora, por lo que unas 500 personas quedaron en las calles, incluso muchas de sus mascotas ardieron en el fuego.
Por otro lado, fuentes policiales aseguran que fueron los mismos moradores quienes iniciaron el incendio ante el desahucio.
Mayans magazine, una revista en formato de vídeos cortos, detalló que el desalojo fue ordenado por un juez ya que el lote es propiedad privada y recicladores lo habían ocupado.
El siniestro fue apagado por los bomberos y no hubo víctimas mortales, pero sus habitantes perdieron todas sus pertenencias y se quedaron sin vivienda, al tiempo que numerosas voces exigen a la alcaldía capitalina atender el problema.
‘áQue horror! El Esmad incendió la vivienda de 100 recicladores en Puente Aranda, Bogotá, esas son las denuncias que hace la comunidad del sector. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a este nivel de barbarie e indolencia?’, manifestó por medio de su cuenta en Twitter el activista por la paz Adolfo Rivas.
Para el profesor Carlos Mejía, detrás del incendio de las casas de los recicladores de Puente Aranda en Bogotá hay un modelo de ciudad que se niega a integrar a este tipo de población, un torcido sueño de pureza.
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