Como el mate, se podría decir que esta nación austral es la tierra de ese manjar y está en todas partes, hasta en las famosas pizzas. En helados, en todo tipo de postre y hasta en los cumplidos cuando se trata de halagar a alguien: es más bueno que el dulce de leche, se dice por estas tierras.
Cada 11 de octubre en este lado del cono sur se celebra a ese postre, aunque a decir verdad, la tradición es de todos los días.
Dicen que la cuna pudo haber sido Asia, pero los argentinos bien pudieran ser los inventores de esta delicia tan arraigada a su cultura como el mate, el alfajor o el vino.
Cuenta la leyenda, y lo refleja así un documento expuesto hoy en el Museo Histórico Nacional, que la invención de este dulce data de 1829 y todo se debe a una gran disputa entre los enemigos políticos Juan Manuel de Rosas y Juan Lavalle, quienes estaban a punto de firmar un pacto de paz, conocido como Cañuelas.
Gracias a la ‘buena distracción’ de la criada de Rosas, mientras hervía leche con azúcar para acompañar el mate de la tarde, se encontró a Lavalle, quien había llegado temprano a la cita y en medio del cansancio se quedó dormido.
Al considerarlo una falta de respecto, fue a dar aviso a los guardias y se olvidó de lo que había dejado al fuego. El resultado fue una deliciosa sustancia espesa que hoy es reconocida como Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico de Argentina.
No pocos han degustado un gran tarro de hasta un kilogramo frente al televisor, contemplando un buen partido de fútbol o una simple serie o telenovela, a cucharadas completas hasta dejar el frasco totalmente vacío.
El dulce de leche tiene distintos nombres en varios países pero al final el sabor es casi el mismo: en Colombia, Venezuela y Guatemala se conoce como arequipe, en Nicaragua y México como cajeta de manjar, en Cuba como fanguito y en Chile y Ecuador simplemente manjar.
Según cifras oficiales cada argentino consume tres kilos promedio por año y el manjar se exporta hasta naciones como Kuwait o los Emiratos Árabes.
Casi todo en este país lleva dulce de leche: galletas de todas formas, pasteles, chocolates, panes, alfajores, helados… elaborados con leches de vacas jersey, ovejas, cabras y búfalas.
Incluso hay un ranking de los 10 mejores que se realiza desde antaño, entre los que aparecen, entre otros, el chimbote, muy blando y de color más claro que casi todo el resto, o La serenísima, cuya versión colonial se caracteriza por una textura brillosa y cierta elasticidad.
Más allá de su verdadero origen lo cierto es que Argentina es hoy uno de los países donde más se consume el dulce de leche y forma parte ineludible de sus tradiciones.
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