Aunque las autoridades no han informado el monto de los daños económicos, estos deben de ser astronómicos, pues ya por esta fecha del año pasado -que fue menos desastroso para la industria del ocio- rondaban los 20 mil millones de dólares.
Según cifras oficiales, también el costo social ha sido grande: en 2020 y lo que va de 2021, más de dos millones de trabajadores directos e indirectos del sector han quedado desempleados.
En rigor, el turismo en Vietnam fue nulo en los primeros nueve meses de 2021 porque la inmensa mayoría de las 114 mil 500 personas llegadas al país eran hombres de negocios y asesores extranjeros regresados a cumplir contratos.
Expertos en el mercado comentan con amargura que en un año ‘normal’ -esto es, sin Covid-19- cualquier pequeña localidad vietnamita acogía una cifra como aquella, por no hablar de los millones que recibían los principales enclaves turísticos.
Desde hace un año y medio la nación indochina cerró sus fronteras al turismo internacional para impedir el ingreso de contagiados con Covid-19, pero también el excursionismo local bajó sensiblemente debido a las medidas de confinamiento activadas en casi todo el territorio nacional.
En plan de controlar un rebrote surgido a fines de abril, el Gobierno da pasos para reabrir en noviembre a visitantes domésticos y foráneos varios polos donde la enfermedad ya está neutralizada, comenzando por la paradisíaca isla de Phu Quoc (sur).
El Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo plantea que la seguridad es la premisa fundamental para avanzar en la recuperación del sector.
Tanto a los empleados de aeropuertos, hoteles y otras instalaciones, como a los vacacionistas se les exigirá la presentación de certificados de vacunación, entre otras medidas. La admisibilidad de los viajeros también dependerá de la situación epidemiológica en los territorios países emisores.
Pero la cartera acotó que las visitas internacionales no se normalizarán por lo menos hasta junio de 2022… Y eso, si la pandemia cede tanto en esta como en otras naciones.
Tanto ahora como entonces a los excursionistas, sean locales o extranjeros, se les exigirá certificado de vacunación y los resultados de una prueba de detección del mal realizada no más de 72 horas antes de la llegada al lugar en cuestión.
Obviamente, durante su estancia en los enclaves turísticos los visitantes deberán observar las regulaciones sanitarias del momento.
Aun en medio de un escenario tan borrascoso, el citado ministerio y el de Relaciones Exteriores (a través de las embajadas) siguen promocionando los destinos nacionales porque es camino adelantado para cuando la situación se normalice.
Antes de la pandemia, Vietnam cifraba grandes esperanzas en los ingresos que podía generarle el turismo. En 2019 el país recibió una cifra récord de 18 millones de visitantes extranjeros y aspiraba a llegar a 20 millones en 2020 (al final fueron menos de cuatro millones).
El Gobierno tiene claro que sus planes a futuro dependen del control interno y externo de la enfermedad, pero persiste en su objetivo de recibir 32 millones de vacacionistas foráneos y 130 millones nacionales hacia 2025, lo que le rendiría ingresos por 45 mil millones de dólares, alrededor de la décima parte del Producto Interno Bruto.
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