Según destacó la asesora especial del secretario general para la prevención del genocidio, Alice Wairimu Nderitu, es esencial que todas las partes en Etiopía tomen medidas serias y urgentes para reducir la violencia, especialmente entre diferentes grupos étnicos.
De acuerdo con un comunicado de la funcionaria difundido aquí, resultan muy preocupantes en estos momentos los discursos de odio por motivos étnicos y religiosos, el desplazamiento de poblaciones y la destrucción de la propiedad.
Tales acciones presentan serios indicadores de riesgo de comisión de crímenes atroces, subrayó la asesora especial.
Por ello, abogó por reducir las tensiones y propiciar un diálogo nacional, con apoyo de la ONU y la Unión Africana, que aborde las crisis actuales y las causas de las divergencias, .
La comunidad internacional debe comprometerse a apoyar esfuerzos de mediación en curso y contribuir a abrir nuevas opciones de paz, dijo y también llamó a líderes y actores religiosos locales «a contribuir a contrarrestar las semillas de división y unir a las comunidades».
Esta creciente inestabilidad y violencia en Etiopía ocurre en un contexto histórico de conflicto interétnico, violaciones de derechos humanos y ausencia de rendición de cuentas, apuntó Wairimu Nderitu.
Del mismo modo, señaló, hay un aumento de la retórica incendiaria, las campañas de propaganda o de discurso de odio, la violencia sexual y de género y la proliferación de milicias o grupos paramilitares.
Por su parte, la secretaria general adjunta de Asuntos Políticos y Consolidación de Paz de la ONU, Rosemary DiCarlo, advirtió la víspera que el conflicto en Etiopía podría provocar una catástrofe humanitaria.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad, expuso que las repercusiones serían inmensas y podrían agravar las numerosas crisis en el área, los etíopes deben unirse antes de que sea demasiado tarde, deben elegir el diálogo y silenciar las armas, recalcó.
En tanto, la representación rusa resaltó en el Consejo de Seguridad que adoptar sanciones unilaterales ilegales, amenazar con tales medidas o la negativa a brindar asistencia económica, es contraproducente y empeorará la situación del pueblo etíope, en lugar de lograr la reconciliación.
No hay otra alternativa que apoyar esfuerzos encaminados a poner fin a enfrentamientos militares y promover el diálogo para restablecer la paz y lograr estabilidad, aseveró la diplomática rusa Anna Evstigneeva.
En tanto, el embajador chino, Zhang Jun, reafirmó la confianza de la nación asiática en la capacidad de las autoridades y el pueblo etíope para superar las actuales circunstancias: hay que confiar en un gobierno elegido de manera democrática y con apoyo popular.
Asimismo, instó a respetar la integridad territorial de Etiopía y a evitar acciones o procesos injerencistas en el conflicto del gobierno federal contra el Frente de Liberación Popular de Tigray y sus aliados.
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