Nabil Qaouq, del consejo central de Hizbulah, enfatizó en los esfuerzos de la autodenominada Resistencia islámica destinados a resolver la situación.
“Abordar esa crisis abre una puerta para aliviar el sufrimiento de los libaneses y frenar el colapso financiero y económico”, dijo.
Por ese motivo, agregó, el Partido de Dios no se cruza de brazos y aportará todo su apoyo y entusiasmo a solución.
“El sufrimiento de los ciudadanos es muy grande, las circunstancias de vida, difíciles, y la prioridad de la Resistencia consiste en servir y atenuar a la población”, apuntó.
Desde hace varias semanas, el Gobierno de este país no sesiona ante la ausencia de varios ministros que consideran politizada y selectiva la pesquisa sobre la explosión en el puerto beirutí el 4 de agosto de 2020.
También hay diferencias sobre la renuncia del ministro de Información, George Kordahi, quien por expresiones favorables a los rebeldes hutíes en Yemen, causó una crisis diplomática con Arabia Saudita y otros Estados de la península Arábiga.
Unos dicen que Kordahi debía echarse a un lado para normalizar relaciones con el reino del desierto y otros alegan que ese paso representaría una sumisión total a los dictados de Riad.
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