El estimado publicado en la más reciente “Previsión Económica” de la organización internacional, con sede en París, es cuatro décimas de puntos porcentuales superior al 5,9 formulado de manera preliminar en septiembre último.
El informe prevé aumentos de 4,6 y 2,6 por ciento en 2022 y 2023, respectivamente, como parte de la recuperación impulsada por los beneficios fiscales decretados por el Gobierno, las inversiones con apoyo regional a través del mecanismo “Nueva Generación UE” y la progresiva normalización de los servicios.
En opinión de la OCDE, el gradual incremento del empleo debe respaldar un alza sostenida del consumo, mientras el reciente repunte de la inflación debe entrar en una fase de moderación, aunque la subyacente debe crecer ante la disminución de la capacidad disponible y el aumento del poder adquisitivo.
Al mismo tiempo, advirtió sobre los riesgos de los pronósticos, derivados de la evolución de la pandemia de la Covid-19 con las nuevas variantes del virus SARS-CoV-2 y la fluctuación global de las tasas de interés.
En el plano interno, subrayó que para superar los niveles de crecimiento económico y empleo del período previo a la emergencia sanitaria, Italia tendrá que mejorar la composición del gasto público y su sistema tributario. En ese sentido, incluyó la implementación del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, acompañado por importantes reformas estructurales e inversiones, para propiciar una transición más rápida hacia una economía más verde y digitalizada.
Para lograr esos objetivos, puntualizó el informe, será necesario aprobar un paquete de rigurosas reformas legislativas y administrativas, para lo cual será esencial mejorar el sistema de justicia civil, así como la recaudación de impuestos y las inversiones.
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