De esa forma la nación indochina se convirtió en la quinta del sudeste asiático por encima de los dos millones de contagiados (las anteriores, Indonesia, Filipinas, Malasia y Tailandia).
A fines de abril del año pasado el país solo reportaba tres mil 428 contagiados, de manera que el 99,83 por ciento del total fue detectado desde entonces, debido a la irrupción de la variante Delta del SARS-CoV-2.
Otro tanto sucede con las muertes: en aquel momento solo sumaban 35 y en la fecha llegaron a 35 mil 480, o sea, un aumento de más de mil veces.
Hasta mediados de diciembre, la sureña Ciudad Ho Chi Minh fue el epicentro del rebrote, pero los casos comenzaron a bajar allí y a subir en esta capital, que desde entonces reporta las mayores cantidades entre las más de 60 urbes y provincias afectadas por la pandemia.
En 12 días de los 15 días de enero Hanoi informó cifras inéditas de casos, con un pico de dos mil 968 el pasado jueves. Hoy, por primera vez, también reportó la mayor cifra de fallecimientos (18).
La variante Ómicron del SARS-CoV-2 está presente en Vietnam desde fines de diciembre, pero solo ha sido detectada en 68 personas, todas llegadas del extranjero y oportunamente detectadas y aisladas.
Con el objetivo de reanimar la economía, que solo creció 2,58 por ciento el año pasado, en el país solo está vigentes las medidas preventivas más convencionales, como el uso de mascarillas, la prohibición de actividades masivas y el consumo directo en restaurantes y cafeterías.
Las celebraciones masivas por el Tet o Nuevo Año Lunar, las más importantes del calendario festivo vietnamita y programadas de fines de enero a inicios de febrero, fueron canceladas, junto a otros grandes eventos políticos, económicos y sociales.
Vietnam está enfocado en lograr la inmunidad colectiva a través de la vacunación. Hasta la fecha completaron la pauta inmunizante algo más de 72 de sus 98 millones de habitantes.
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